martes, 1 de noviembre de 2016

Salmo 30

Ten misericordia de mi alma lastimada, hazme fuerte y calmada

Salmo de David. Cántico para la dedicación del templo.

1 Te exaltaré, Señor, porque me rescataste;
    no permitiste que mis enemigos triunfaran sobre mí.
2 Oh Señor, mi Dios, clamé a ti por ayuda,
    y me devolviste la salud.
3 Me levantaste de la tumba,[a] oh Señor;
    me libraste de caer en la fosa de la muerte.
4 ¡Canten al Señor, ustedes los justos!
    Alaben su santo nombre.
5 Pues su ira dura solo un instante,
    ¡pero su favor perdura toda una vida!
El llanto podrá durar toda la noche,
    pero con la mañana llega la alegría.
6 Cuando yo tenía prosperidad, decía:
    «¡Ahora nada puede detenerme!».
7 Tu favor, oh Señor, me hizo tan firme como una montaña;
    después te apartaste de mí, y quedé destrozado.
8 A ti clamé, oh Señor.
    Le supliqué al Señor que tuviera misericordia, diciéndole:
9 «¿Qué ganarás si me muero,
    si me hundo en la tumba?
¿Acaso podrá mi polvo alabarte?
    ¿Podrá hablar de tu fidelidad?
10 Escúchame, Señor, y ten misericordia de mí;
    ayúdame, oh Señor».
11 Tú cambiaste mi duelo en alegre danza;
    me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría,
12 para que yo te cante alabanzas y no me quede callado.
    Oh Señor, mi Dios, ¡por siempre te daré gracias!

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